Teatro Sanador: Entrevista a Daniela Zubicueta Rios

Por Sybila Oráculo

“…La mujer salvaje es aquella que acepta el desmembramiento y va curándose a sí misma…”

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Daniela es creadora y directora del Colectivo La Loba. Dio vida a la obra teatral Ovárica. Pulso revelación; por su contenido  de catarsis sanadora. Un tema de Género absolutamente vigente y una emergencia espiritual que debemos debatir como sociedad consciente. Ovárica  ha cautivado a muchas mujeres que se han sentido removidas e  identificadas con lo que les ha tocado vivir.

Un trabajo inspirado en los distintos momentos del proceso de sanación femenina, y otras complejidades. Su puesta en escena revela, las violencias desde muchísimas formas psíquicas y físicas; vividas en el cotidiano por las mujeres. Con 25 presentaciones al haber y varias de ellas en regiones; Ovárica es una revelación. Se nos hace necesario conocer a su autora.

Esperamos que Chile valore este trabajo profundo y creativo. La artista, junto al equipo de profesionales que le acompañan, (Tamara Arancibia, Paulina Pávez, Nicole Quezada, Judith Pulido y Daniela Méndez) continúan experimentando y profundizando. Un teatro que Chile necesita con urgencia.  La esperanza es que Ovárica sea visibilizada en escenarios mayores; sentida y palpitada. Cuando ves Ovárica tu mente, tu alma, y la memoria de tus  ovarios dicen: Gracias.

¿Quién eres Daniela?

Una mujer  muy afortunada. He muerto y nacido muchas veces. Creo, fuertemente, que el amor todo lo transforma.  Antes no me sentía muy artista. No tenía claro qué quería. Decidí ser actriz. Sin embargo, me había dejado de hacer sentido actuar. Comencé a sentirme con ganas de dirigir; por el simple hecho de materializar algunas imágenes que venían desde mi inconsciente. Estoy feliz con los resultados de Ovárica, que es un lugar muy bello; desde donde puedo servir para transmutar y crear.

¿Quiénes  tus referentes, aquellas (os) que admiras y honras?

Mi Madre,  mis abuelas: son mis más importantes referentes. Mirar sus vidas y aprender de ellas.  Son mi tesoro, porque allí están todas las respuestas que necesito. Gracias a ellas estoy aquí.

Árbol:

Mi linaje femenino es de mujeres fuertes, pero contenidas. Mujeres de risa fácil, del compartir. Pero donde la pena, la frustración, la decepción; no se mostraban. Esos sentimientos se llevaban, internamente, con vergüenza. En el trabajo con mi árbol se abrieron muchos espacios de aquellas cargas y los duelos… Ha sido un viaje interior, encarar mis sombras e integrar las emociones más conflictivas; porque siempre he sido una mujer de risa fácil y positiva.  Sin embargo, eso es lo que me ha llevado, muchas veces, aguantar muchas cosas o a evitar los conflictos, hasta que la máscara se cae. El espíritu me bendijo con una madre que dice lo que siente y piensa  y a quien he tenido que mirar e integrar pues eso que ella tiene también soy yo.

Especialmente importante fue cuando era adolescente. Luego del fallecimiento de mi abuela materna y un cambio de colegio; tuve una depresión. No quería hacer nada; no sabía quién era; qué quería; por qué hacía lo que hacía. Siento que perdí la raíz o tal vez me di cuenta que andaba volando.

Luego tuve otra crisis en el 2011.Considero que fue la más sanadora. Me volví un poco loca. Sentía que estaba desmembrada. Sin embargo,  me aferré a mi verdad. Sabía que había algo que estaba muriendo y que debía soltar.

Desde ese lugar, partió más firme el camino de sanación.  Desde allí ya no ha existido  marcha atrás. Todo ha sido puro aprendizaje. No es que sea fácil. Pero, hoy puedo mirarme, desde afuera, para entender las experiencias desde otro lugar; confiando en que estoy sostenida por la gran alma.

Ha ocurrido  quizá con menos costos. Ahora veo que es parte de mí transformarme constantemente.  Sentir que ya no puedo ser indiferente con mis procesos y tampoco quiero hacerlo.

Materializar sueños:

“Una noche realicé un dibujo: un útero con flores, y le escribí al dibujo “Ovárica” y  pensé que haría una obra que se llamaría así.”

Cuéntame de los inicios del colectivo la Loba. Inicios y elucubraciones.

Todo partió luego de vivir un proceso de duelo con el término de una relación marcadora. Tenía varios escritos sobre ese proceso. No sólo de esa relación sino de lo perdida que estuve después. Fue ahí cuando, por primera vez, me vi como mujer y noté las diferencias que existen en nuestra vida sólo por el hecho de ser mujer.

Nuestros patrones mentales, necesidades, formas de relacionarnos. Lo desconectadas que estamos muchas veces con nuestro cuerpo, con nuestro deseo, magia y capacidad sanadora.

Luego, buscando espacios de mujeres, recuerdo que pregunté a una de estas mujeres sanadoras; si me haría bien realizar una terapia o alguna comunión que implique participar de algo más permanente. Ella me contesta invitándome a su grupo para ver si me resonaba iniciarme como sahumadora (mujeres que trabajan con un recipiente; elevando humos sagrados; tradición cultural maya mexica). Decidí iniciarme; pues también hacían caminatas y círculos de rezos. No lo pensé mucho.

La mayor cercanía que había tenido con el sahumador (cántaro donde se prepara el fuego sagrado), fue un personaje de Machi, que hice en la escuela de teatro. Mi interpretación se basó en hacerle un sahumerio a una mujer del pueblo Coya. Es el rol que más recuerdo de la escuela y en el que mejor me fue.  Creo que me obsesioné con  la memoria que había allí.

Además de iniciarme en  Danzas de Paz Universal, en Villa Grimaldi, conocí a Sayen. Es una hermana de camino que reside en Maipú. Fue maravilloso, porque podía acceder a círculos en mi comuna. Y así, me integré al círculo PapayKuyen.

Mientras eso sucedía; y escuchaba y circulaba con mujeres; una noche hice un dibujo de un útero con flores y le escribí: “Ovárica”. Más tarde, ese dibujo se convertiría en el primer afiche de Ovárica y pensé que haría una obra que se llamaría así.

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afiche de Ovárica. Presentación en Chaiten

Había leído muchos libros y mi cabeza se comenzó a llenar de material. Escribí muchas  cosas que no son parte de la obra; pero que sirvieron de inspiración. Una de las cosas que más me inspiró fue el libro: Mujeres que Corren con Lobos, de Clarissa Pinkola y el arquetipo de la Huesera. Quise tomarlo prestado  para narrar la historia ya que creo que todas hemos tenido alguna huesera en el camino o hemos tenido que despertar la huesera interna.

Luego, junto a otros textos por aquí y por allá; le comenté mi proyecto a Tamara Arancibia, compañera y amiga de otra compañía. Pulsar una obra sobre la emocionalidad femenina.

De hecho, mis primeros garabatos fueron: “OVARICA PROYECTO TEATRAL DE EMOCIONALIDAD FEMENINA” Tenía el puro título. No sé si hoy me hace tanto sentido; pero era la búsqueda…

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Más adelante (febrero 2015), me reuní con Geraldine Hernández y Bárbara Frau, que también habían sido compañeras en otros espacios y les comenté del proyecto. Y justo cuando regresaba; luego de haber conversado con ellas me encontré con Fran Switt en el metro. Ella  es diseñadora teatral. Luego invité a Camila Arellano, colega con la que había trabajado en una obra anterior.

Siento que mi encuentro con las chiquillas fue mágico. Todas estábamos en procesos muy profundos con respecto al ser mujer. Nuestros ensayos eran como círculos de mujeres. Muchas, dentro del proceso, estábamos reconstruyéndonos y sanando heridas de lo femenino. Fue un ciclo muy hermoso con mucha sororidad. En la actualidad, continuamos  en el proyecto Tamara y yo. Pero en la obra; hay mucho de estas amigas. No lo siento sólo mío. Vibra en Ovárica mucho corazón de todas esas mujeres.  Yo estaba abierta a recibir esa información y canalizarla. De verdad, como que todo se iba uniendo e hilvanando sólo.

La obra posee algunas canciones que me llegaron en sueños. Lo considero algo mágico. Yo le mandaba los audios a tamy; balbuceando las letras y luego entre todas intentábamos afinar las melodías.

¿Qué es feminismo y cómo se diferencia de Feminidad Sagrada o Sagrado Femenino?

El feminismo, para mí,  es una bandera de lucha. De hacer visible lo invisible en esta sociedad y desnaturalizar las muchas violencias que hemos vivido las mujeres a lo largo de la historia. Pero el feminismo también es amor entre mujeres. Puede ser que  para el feminismo; el ser femenina o integrar el sagrado femenino; muchas veces se confunde con sumisión o delicadeza. En mi caso personal,  integro ambas fuerzas y creo que caben todas las formas.

Caminar el Sagrado Femenino, tiene que ver con mirar lo empoderada que puede ser la energía femenina. Darle un lugar importante a nuestro útero cántaro sagrado.  Espacio de creación constante y poder también integrar femenino y masculino. No desde el estereotipo obviamente,  sino desde lo sagrado de esas energías. Creo que el feminismo y el sagrado femenino, finalmente, quieren lo mismo; y es que las mujeres sanemos.

En el camino es súper importante las movilizaciones; así como los círculos de mujeres. Que se visibilice el acoso sexual. Mirar nuestras heridas. Ejemplo de ellos es la sanación que se realiza con  el Huevo de Obsidiana. (Piedra obsidiana con forma de huevo, que se introduce, en ciclos, en la vagina; con supervisión medicinal de una terapeuta)

Es un error  creer que una forma es más que otra; porque en realidad hay espacio para todas. En lo personal debo reconocer que la lucha, la rabia, me agota. Así como también el camino florido, sin mirar lo que pasa allí afuera. Necesito un poco de ambas medicinas.

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¿Cómo defines a la mujer salvaje? ¿Cuáles son las tergiversaciones semánticas y culturales sobre ella?

La mujer salvaje es aquella  que conecta con su instinto, que siente su cuerpo, su intuición y que logra ser su propia medicina. Que acepta el desmembramiento y  va curándose a sí misma. Que cuando aprende a realizarlo; comparte esa medicina con otras… La mujer salvaje es esa mujer que mira a su linaje y lo honra. La mujer salvaje, respeta a la tierra y el cielo. Se conecta con el corazón y sabe bien que no camina sola.

¿Cuántas presentaciones lleva la obra ovárica hasta esta entrevista?

25 presentaciones

¿En cuántas ciudades han estado?

La serena, valle del Elqui, Rancagua, Palena, Futaleufù, Chaitèn y aquí en Santiago en Calera de Tango, Padre Hurtado, Santiago Centro, la Florida y esperamos que se multipliquen.

Desde las experiencias de este viaje, cuéntame qué has canalizado y reflexionado, junto a los comentarios que te llegan sobre la obra.

Los comentarios siempre han sido maravillosos. Hemos tenido muy buena acogida. Creo que ocurre, porque en realidad la obra es parte de nosotras. Son las experiencias de vida y al final es de todas las mujeres también. Siento que pasan muchas cosas, es loco que lo diga yo misma pero yo lloro muchas veces en distintas partes de la obra, porque en algunas funciones me siento Candy en otro Clara Lizama y así…

Es bonito; porque el principal sentimiento que nos entregan al finalizar la obra, es pura gratitud. Con  eso de verdad que estamos pagadas. Obviamente hay mucho que trabajar a nivel técnico. Sé  que estoy  en pañales como directora pero de verdad que ha sido con el mayor respeto. Mi  intención fue transmutar aquello  que estaba adentro de la única manera que se me ocurría hacerlo y con eso agradecerle a las mujeres de mi camino, el de mis compañeras, el de mis abuelas, el de mis hueseras.

Según esta experiencia de los viajes arquetipales que posee la obra. Cuáles son tus reflexiones.

Que todas somos todas esas mujeres, en distintos momentos del camino;  que debemos integrarlas y aceptarlas a todas. Creo que eso también nos permitirá dejar de juzgarnos y etiquetarnos.

Si tuvieras la oportunidad de influir en el levantamiento de una ley sobre el tema de género  u otra, cuál sería tu argumento.

Trabajé dos años en un Centro de la Mujer con mujeres que viven violencia en el contexto de pareja.Es súper frustrante en términos jurídicos porque; lo máximo que se puede conseguir, son medidas cautelares que muchas veces no se cumplen.

Una  de las cosas que urge  modificar es que se visibilice la violencia psicológica. Pues comprobar el maltrato habitual y el daño emocional que genera la manipulación, humillación y estrategias de parte de la violencia machista hacia las mujeres es difícil. Es increíble como las mujeres se van enfermando en ese tipo de relaciones y no hay manera de comprobarlo. Se invisibiliza, e incluso, muchas veces,  ridiculiza la violencia psicológica, por no dejar marcas visibles como la violencia física. Es frustrante, porque si no es un femicidio frustrado, no es grave, no urge.

No sé si una ley sería la solución final.  Para mí, tiene que existir un cambio cultural y sanarnos como sociedad, sanar nuestras relaciones. Creo que las medidas extremas no provocan ningún cambio positivo. Hemos visto como en los países que existe la pena de muerte; la violencia aumenta.

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En algunos títulos de prensa aparece que ovárica es una obra  polémica. ¿Crees que es polémica o la definirías de otra manera?

Para nada  creo que sea polémica. Sí creo que  es potente y que mueve un montón internamente. Además no busca eso. De hecho nuestro trabajo más que  denunciar a un otro; habla de sanarnos a nosotras mismas.

En cuanto a difusión y medios. ¿Se ha portado mal la prensa? No hay cobertura interés, encontré poco o busqué mal…

Es que el medio teatral si no eres alguien, muy reconocido, difícilmente tendrás un espacio. Y si eres emergente funciona a través de favores o de una estar atrás de alguien que te vaya a ver, te critique, te evalué y te diga si estas dentro o no. La verdad nunca me he identificado mucho con esas formas, menos con estar en busca de reconocimiento y aceptación.

Queremos que nos vea mucha gente, muchas mujeres y nos han visto muchas mujeres. Si la prensa no llega; no me importa mucho la verdad.  Hacemos teatro para la gente y nuestros corazones están llenos de reconocimiento de las mujeres. Agradezco mucho esto por ejemplo; que tú quieras hacerme esta entrevista porque se dio así y es hermoso. Gracias.

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¿Cuáles son tus reflexiones hacia los Círculos de Mujeres?

Principalmente, dejar de juzgarnos constantemente, porque desde el discurso está súper claro. Pero, llevarlo a la práctica es un trabajo de consciencia; que incluso lo he visto mostrarse en grupos de abuelas. El criticar a la otra porque tiene más o menos camino recorrido y porque hace este taller,  o como lo haces. En realidad, creo que una tiene que ser impecable dentro de lo que se pueda. Si la otra se siente lista para hacer algo, iniciarse, enseñar o lo que sea; es su camino, es su aprendizaje.  Irán a ese taller o terapia quienes tengan que ir y a quienes les resuene esa persona. Insisto,  hay espacio para todas. De no ser así, volvemos a  un espacio patriarcal porque empezamos a competir también por eso. Si creo que hay que respetar a las abuelas. A quienes han caminado más. Pero también tenemos que aprender haciendo, probando, echando a perder como se dice…

Con respecto al creer que yo soy más consiente que otro. Existe como el boom de “yo soy más consciente, consecuente” porque soy feminista, vegana, animalista o porque no bailo reggaetón, o lo que sea.

Creo que cada una tiene su tiempo, su proceso y sus decisiones. Podemos contarle al mundo que nos ha sanado. Pero que sea de formas amorosas. No como la imposición de que yo tengo una verdad absoluta.

He visto cómo grupos amorosos de mujeres han criticado a otras mujeres; porque no dio teta, o porque se quedó en casa cuidando a los hijos, o porque los llevó al jardín y otras les dicen cómo ser buena mamá.  Eso es delicado, porque cada una se enfrenta a su propia medicina.

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