Entrevista a Ximena Abogabir Scott, fundadora de Casa de la Paz en Chile

“…las utilidades son un tipo de energía que hace posible que uno cumpla su misión en la vida y que mientras mayor sea la rentabilidad, mayor puede ser el impacto. No al revés”

Por Sybila

A Ximena le iba increíble como profesional de las comunicaciones en el campo de la publicidad. Impacta porque esta mujer posee un perfil proactivo, líder de opinión, sabe de estrategias.
Todas, cualidades que en un mundo competitivo y empresarial son deseables. Sin embargo ella se ha quedado en la trinchera de lo social. Su acción en los medios es influyente, activa columnista. Propone la formación de nuevas actitudes para realizar cambios sociales y espirituales desde la candidez; con énfasis en la gestión medio ambiental, su trabajo ha marcado un antes y un después en el patrimonio verde de Chile.

Un currículo de emprendimientos: Periodista de la Universidad de Chile, Presidenta Ejecutiva Fundación Casa de la Paz. Especialista en participación ciudadana, resolución de conflictos, gestión local participativa y convivencia sustentable. Expositora y docente permanente en espacios nacionales e internacionales sobre involucramiento de las empresas con las comunidades, cambio cultural y resolución de conflictos, miembro del Panel Externo de Revisión del Acceso a la Información del Banco Interamericano de Desarrollo (BID); auditora social: “Conducta Responsable” de la Asociación de Industriales Químicos de Forest Stewardship Council FSC; e Integrante de diversos Consejos Asesores en medio ambiente y participación.

fundacion casa de la paz2
Posee un profundo sentido de la semántica del poder mediático; que usa para conseguir: desarrollo, equidad, acceder a la conciencia del alma desde el debate y la participación. En su libro, Sueños Y Semillas, 25 años de Casa de la Paz (Ediciones B), Ximena cuenta, por medio de la crónica anecdotaria, los avances y desafíos pendientes. Propone, identifica y destaca, cómo la participación ciudadana fortalece la democracia y los grupos humanos.

Fuiste una testigo, y activa participante de las transformaciones sociales en este país. Quiero saber de ti antes de ello. Tu juventud y tus sentimientos antes de que comenzaras esta linda cruzada.

La vocación de servicio siempre estuvo en mi ADN. Los procesos de mayo del 68 con su correspondiente Reforma Universitaria y toma de la Catedral me encontraron como estudiante de periodista en el Pedagógico de la U de Chile, como Presidenta de la Acción Católica Universitaria y representante universitaria ante el Sínodo de la Iglesia Católica. Hoy me siento cómoda con todas las manifestaciones espirituales. Pienso que cada cultura y época requiere vías diferentes para conectarse con la trascendencia. En mi caso, es la naturaleza el mejor vehículo para sentirme parte de la Creación y comprometerla a cuidarla

Siento mucha curiosidad en que me comentes, por aquellos días, como fue que comenzó esta búsqueda para ti. Comenzar a ser parte de una gesta de trabajo espiritual en un país tan herido. ¿Quiénes fueron tus amigos, colegas que recuerdan con mayor cariño?

Efectivamente yo andaba harto perdida con mi vocación en esos tiempos, preguntándome cómo había sido que había derivado al mundo de la publicidad. Fue una situación personal lo que me acercó a Lola Hoffmann y me motivó, con un grupo de amigas, a hacer con ella un taller de sueños. El inconsciente habla clarito y Lola no permitía evasivas. En torno a ella, me reencontré con mi “tribu”, lo que hoy llamaríamos pensamiento alternativo.

Entonces fuiste una de las privilegiadas en conocer a Lola Hoffman

Sí. Yo vivía lo que se llama “la crisis de la edad media”, en que la persona se pregunta si quiere vivir la segunda mitad con los mismos supuestos que la primera. Para poder encontrar una respuesta, fue un privilegio participar en sus talleres y haber editado los dos libros “Sueños, un camino al despertar” con Malú Sierra y “Encuentros” con Delia Vergara.

Eres periodista especializada en comunicación ambiental, ¿tu trinchera fue esa misma desde un principio?

Mi vocación son las comunicaciones. Me paro desde ahí para encauzar mi servicio a la humanidad.

El periodismo en Chile nunca ha sido una alternativa de trabajo solvente, a no ser que estés en los medios tradicionales, haciendo lo tradicional. Cómo sentías que debían conjugarse estos componentes. Te lo pregunto porque para mi no ha sido fácil. Tú, para mí, al igual que Eduardo Yetzen fueron unos pioneros reporteros del cosmos.

Es cierto, y por eso mis primeros balbuceos fueron en el mundo de la publicidad donde pude constatar la efectividad de esas herramientas. Opino que sigo haciendo lo mismo, con otros contenidos, alineados como mis valores. Y utilizando todos los medios a mi alcance: TW, columnas de opinión, tu blog….

fundacion casa de la paz1¿Cuales han sido los logros que más te enorgullecen desde la creación de la Casa de la Paz?

Que tanta gente joven ha pasado por la institución. Trajeron un aporte desde su terruño, y tomaron las semillas que acá se han ido gestando para salir a plantarlas en otros lugares. Siempre que me he vuelto a topar con alguno reconozco el sello de Casa de la Paz y constato que lo esté poniendo en acción al servicio en los diferentes roles que esté ejerciendo: algunos en el Estado, otros en empresas privadas, otros en ONGs. Da lo mismo. Lo lindo que mí es ver esas semillas convertidas en bosques que dan abundantes frutos.

Casa de la Paz fue el resultado de un grupo de personas que quisimos dar forma al referente en Chile de la Iniciativa Planetaria del Mundo que Elegimos. Al principio, imaginamos una “sucursal” de la Universidad para la Paz de la ONU, pero las condiciones políticas imperantes no lo hicieron posible. Por ello, en el inmueble que Sergio Vergara había comprado en el Barrio Bellavista para que la Dra. Hoffmann pudiera irradiar su sabiduría, comenzaron a llegar diversos grupos relacionados con la temática alternativa. Ese fue el crisol inicial desde donde comenzó a surgir Casa de la Paz.
Para mí, abandonar mi trabajo anterior e instalarme en ese entorno fue simplemente irresistible. Nunca imaginé que no me movería nunca más.

No quiero sonar insidiosa pero el snob espiritual es una realidad y hay casos en que podríamos hablar de verdaderas transnacionales del espíritu. La industria cultural absorbe todo como el fenómeno de moda…
Tenemos un vacío legal con respecto al tema de las terapias alternativas. ¿Qué opinión te merece esta nueva generación de empresas? Por la otra trinchera encontramos muchas que son pymes y son verdaderos ejemplos de gestión y emprendimiento. Tu trabajo en Naciones Unidas tuvo que ver con este tipo de cosas. ¿Qué hacer?

Me encanta constatar que hoy es posible alinear el trabajo con la vocación a través de distintos emprendimientos. Lo importante es no perder de vista que las utilidades son un tipo de energía que hace posible que uno cumpla su misión en la vida y que mientras mayor sea la rentabilidad, mayor puede ser el impacto. No al revés.

¿Crees que podamos acceder a una mayor rentabilidad espiritual y sanar como país? ¿Qué haría falta para eso?

Me parece tan evidente que estamos en un cambio profundo de época. Me encanta constatar como los estudiantes han logrado mover el umbral “de lo posible” e instalar en la agenda pública lo que hasta poco era inimaginable. Temas como la gratuidad de la educación, o la necesidad de reformar la Constitución hoy ya son discutidos por pocos. Me parece importante que mi generación se abra a la posibilidad que otra forma de relación es posible y se disponga a perder el control y a compartir (o entregar) el poder. Este fenómeno está ocurriendo en la política, en las grandes corporaciones… y en las ONGs.

¿Cómo te gustaría que fuera Chile en 10 años más?

Creo en la capacidad evolutiva de la especie humana. Me gusta constatar que hoy se considera que la pobreza, la desconfianza entre las personas, la discriminación, la violencia intrafamiliar, la necesidad transparencia, no sólo son asuntos éticos, sino también constituyen obstáculos al desarrollo, por lo que deben ser abordados por la política pública. Ello me llena de esperanza que el homo (y la mujer) sapiens haga honor a su nombre y avance en sabiduría, desprendiéndose del materialismo que lo tiene obnubilado.

Contactos:
Fundación Casa de la Paz.
http://www.casadelapaz.cl/blogdenoticias/

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