Entrevista con Nancy Piñones Ormazábal:

Artista, educadora y mujer trabajadora por el Nuevo Ciclo de Pachacuty.
“…No nos podemos llenar de Ferias de Microempresarios, Emprendedores Indígenas; si no nos preocupamos por las materias primas que ellos utilizan y que están siendo amenazadas con desaparecer; debido al impacto ambiental causado por las grandes empresas: la minería, las forestales, etc.…”
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Acaba de grabar su primer disco junto a la banda Kutana. Creadora de varios emprendimientos con base en el rescate ancestral de las tradiciones. Las ha plasmado en el dibujo artístico, diseño de vestuario, el arte culinario, la música. Uno de sus grandes propósitos, es la educación intercultural.
Como educadora, su mensaje es claro y necesario es escuchar lo que Nancy nos comunica desde sus diversas pasiones. La Conocí en una bella comunión mágica; dentro de las búsquedas femeninas que todas las mujeres elucubramos en nuestra vida. Somos un ramillete de diversidad en Chile. Por esos lugares comunes nos cruzamos y ustedes ya saben que es así, como voy hilando estas entrevistas.; Tejidos de mujeres Sanando Chile.
Día a día asesinan a más y más mujeres y dirigentes relacionados cuya misión es hacer justicia social y crear leyes culturales, sobre diversidad y temas medioambientales. Curiosamente, siempre son personas de ambos extremos: o son líderes, llenos de ideas, muy preparados, con experiencia y que alzan la voz para que se escuchen los derechos que aún no están en la vida civil como algo que debiera ser normal; o son mujeres sin oportunidades, solas y violentadas desde la infancia, que les cuesta mucho salir desde donde están. Es aterrador que estos temas sean la actual contingencia nacional. Además están nuestros niños. Los niños mueren en todas las guerras del mundo…
Por ende; conocer el trabajo de Nancy es un aporte para que profundicemos en las raíces de todo esto. Pensemos nuestra historia; para hacer un alto a la Violencia que se acrecienta cada día más.
¿Quién eres Nancy?¿Cómo vibra tu alma?
Aski suma uru (que tengan buen día), nayan sutijax, Nancy Piñones najax aymara warmi, (Soy mujer aymara) wilamasina puxtiri marka purjta (mi familia proviene de Putre), Santiago marka satawa, soy educadora, cantante, ilustradora, diseñadora. Emprendedora en gastronomía y licores andinos, madre de tres bendiciones, warmi (mujer) de Ariel León, mi chacha (hombre), compañero de luchas.
Persistente, eterna aprendiz, de la mano de la mama phaxsi (madre luna) . Icorporando lo trascendental de ser mujer andina; honrando a mis ancestros y la pachamama. Estoy trabajando, junto con otros hermanos, para levantar la Nación Aymara.
Educación, Memoria y Creatividad:
La docencia es parte de mi ADN, porque mis padres son profesores. Desde las artes visuales y gestión cultural, me dediqué a la docencia universitaria donde siempre trato el tema de la relevancia del arte indígena, lo que es súper necesario, porque siempre se rebaja el nivel y la valoración de los que se llama artesanía indígena como algo menor; cuando es todo lo contrario ya que muchas veces está vinculado a manifestaciones rituales y sagradas de los pueblos. Esto es difícil de asimilar por las estudiantes. Estas generaciones están más desmotivadas, quizá por la situación laboral que estamos viviendo y el sistema poco humano que se vive día a día. Distinto es cuando he realizado talleres para niños y jóvenes, en este rango de edad se dan las experiencias más bonitas, porque poseen más tolerancia a la diversidad, se conectan con los pueblos indígenas y vibran en una sintonía similar.
Una experiencia única en interculturalidad fue haber sido ELCI (Educadora de lengua aymara), en un jardín de sello intercultural de Estación Central. Pude ver la evolución de los más pequeños que aprendieron, rápidamente, música y bailes andinos; degustaron sabores nuevos y me acompañaron en las celebraciones andinas más importantes. Por un lado, los niños aymaras, se sentían súper acogidos. Pudieron expresarse libremente, mientras que por otro lado, los niños chilenos y migrantes (que a veces no hablaban español) participaban de actividades interculturales, aprendiendo sobre la cultura andina.
Cabe acotar que, estas intervenciones interculturales que se realizan en algunos jardines, poseen principios similares a jardines de educación Montessori o Waldorf (jardines generalmente ubicados en sectores acomodados de la capital, y, por consecuencia, poco accesibles)
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Este sistema educativo, posee un enfoque de “aprender haciendo”: Los niños cultivan huertas, cuidan animales pequeños, hacen pan amasado, y muchas actividades que les permiten vincularse con el trabajo respetuoso a la tierra y la naturaleza. Tal como lo hacen los niños indígenas en las comunidades que acompañan al adulto que los cuida. Aprenden día a día, tareas cotidianas que lo vinculan con la naturaleza y la importancia de ella en nuestra vida. Desde esa perspectiva, la interculturalidad debiera verse como un aporte a todo nivel, a través de la que se puede cultivar niños conscientes, respetuosos, tolerantes y con sabiduría ancestral.
Avances y Errores:
Con todo ese panorama, puedo decir que, si bien se está avanzando en la educación intercultural, aún hace falta mucho trabajo al respecto. Hay que diferenciar entre educación tradicional indígena sobre la lengua, donde falta más inmersión lingüística; que es tender a que la clase se realice sólo en lengua indígena.
Para realizar interculturalidad en un colegio típico de la educación chilena, se necesita, como clave básica, sensibilizar al equipo académico, para lograr un aporte en la enseñanza de los niños y jóvenes. Pero además faltan espacios pertinentes para el trabajo con la tierra, cuidado de animales, actividades de tejido, juegos típicos, casa aymara, ruka, etc. Es súper necesario vincular los establecimientos con el medio, es decir, invitar a las comunidades o asociaciones a visitar colegios y a enseñar como una red de apoyo educativo.
Siempre vemos celebraciones de “Año Nuevo Indígena“ o de fiestas patrias donde se acuerdan de los bailes indígenas. En ellas se “disfrazan” a los niños y bailan sin saber el significado, nombre, o simbología de los trajes. Aquello se transforma en una alegoría de lo indígena, sin los indígenas; es decir, es una tergiversación de la cultura donde cualquier cosa sirve. Se realiza una mala representación de una ceremonia y eso se transforma en una triste copia, que pasa a llevar a los pueblos.
Otro punto clave, son los educadores tradicionales que necesitan condiciones laborales dignas ya que se asocia la educación indígena como algo menor, por el hecho de que los educadores, no necesariamente, pasaron por la Universidad. El resultado es que se tiende a rebajar el valor de esta enseñanza y no se hace la reflexión de cuánto vale la hora de un profesor de idiomas y hacer un paralelo con lo que pasa con los educadores de lengua, que día a día rescatan una cultura y conocimientos. Además existen otras implicancias; como profundizar en conocimientos espirituales, rituales y también los aprendizajes tanto de filosofía como de la tecnología ancestral.
La educación merece respeto y un cambio transversal, desde la primera infancia, hasta la universidad; con interculturalidad incluida para todos. De esta manera se crea conciencia, tolerancia y respeto con quienes compartimos este universo. Un lineamiento que se mantenga a lo largo de toda la vida educativa.
La sociedad percibe que la intención de realizar este camino de integración e interculturalidad, existe por parte de muchos docentes. Pero los planes educativos provienen de leyes aprobadas desde el gobierno en el Ministerio de Educación. ¿Por qué estamos tan atrasados en eso? 
Bueno en este momento estamos en período de consulta sobre educación en la temática indígena, con la propuesta de que exista la asignatura de pueblos originarios. Pero son varias las problemáticas, ya que son varios pueblos. De qué manera se muestra una lengua y una cultura por sobre otra sobre todo en regiones multiculturales como Santiago, porque también podrían abarcarse varios pueblos. Pero es difícil aprender la lengua si no hay continuidad.
Hoy estamos convocados desde el Ministerio de Educación, ya que la educación en Chile ha sido la principal responsable de que se hayan silenciado por tanto tiempo las lenguas indígenas, negando su existencia y en un comienzo con un afán de extinción.
Sin embargo, muchos hermanos siguieron manteniendo su lengua de manera privada, mientras iban al colegio, para que no los discriminaran ni los castigaran. Hoy, la mirada debería ser distinta. Si bien desde las políticas públicas se quiere comenzar a enseñar lengua indígena en los colegios, lo que realmente debiera ocurrir es que los propios pueblos indígenas pudiéramos gobernar la educación indígena, donde sin intermediarios, pudiéramos disponer de recursos públicos para cambiar el paradigma de lo que hoy existe y establecer formas educativas distintas, pertinentes, sin las estructuras que hoy se imponen para hacerlo, sin planificaciones establecidas, salas de clases cuadradas, ni metodologías occidentales de enseñanza. Se avanza lento el tema indígena a todo nivel para no dar poder a los pueblos.
El estado sabe que eso sería perder espacios importantes y que decantarían en un reconocimiento de la plurinacionalidad que se ha mantenido tapada con tierra, pero que hoy estamos desempolvando con los movimientos, que a todo nivel, hoy reclaman los derechos que les pertenecen, que nos pertenecen a todos nosotros.
Wilamasi (Familia)

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Yo soy aymara por parte materna, mi abuela Elba Sanjinéz Huara, nació y vivió en Putre, criada por sus abuelos, Juan de Dios Mamani y Clemencia Aguirre. Por lo tanto, vivió las costumbres y maneras de crianza del pueblo aymara. En uno de los carnavales conoció a mi abuelo, un carabinero, con quien se casó y posteriormente tuvo tres hijos. Vivieron en Arica y luego se fueron a Santiago, donde tuvieron su último hijo.
Mi abuela me contaba que la vida en Putre era muy sacrificada y difícil, como también que su madre no quiso enseñarle a hablar aymara; porque no quería que la discriminaran. Sin embargo, ella escuchaba a los hablantes de la comunidad y veía cómo, cada 21 de junio, su abuelo extendía un aguayo (tejido cuadrado que representa el universo y también toda la cosmovisión andina, el que ponemos en el suelo para pagar la pachamama, pero también transportamos a la wawa en él . (Llevamos carga en nuestras espaldas) en el patio de la casa para hacer una ceremonia con un titi (gato andino) disecado y hojas de coca; realizando así su pago a la pachamama. Mi abuela me contaba estas historias y otras más cuando era pequeña y vivíamos en Santiago.
Siempre tuve curiosidad acerca de su historia, por lo que le preguntaba acerca de ella, y también a mi mamá, ya que me crió llena de remedios caseros, sahumaciones en casa para alejar los males, la forma de alimentación, las palabras, entre otros; cosas de las que no fui consciente hasta la adultez.
Mi padre creció en las salitreras y tuvo una familia grande, que principalmente, vivía en la región de Tarapacá. Era una familia que, ancestralmente provenía de Salamanca e Illapel, por lo que su forma de crianza estaba ligada a la alimentación similar al colla y diaguita al estilo de la 4º región. Se dedicó a la química pero también es músico y participó en grupos folklóricos como Norte Andino, rescatando patrimonio musical andino. Con ellos, recorrió festivales en Chile y Perú. Mis padres se conocieron en la Universidad de Tarapacá en Arica y luego de unos años migraron a Santiago, donde se asentaron, como muchos andinos, en busca de mejores oportunidades laborales.
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En esta familia crecí, rodeada de música andina, guisos, agüitas de hierbas varias, té de hoja con hierba luisa, y remedios caseros. En una casa con matracas, aguayos, quenas, y un quirquincho disecado al que le hacíamos cariño; allí había un patio con gallinas y pollos, en el que se plantaban diferentes hierbas medicinales y donde mi mamá, en una paila grande, hacía mermeladas de damascos al fuego que armaba en un rincón.
Se hablaba del pupo (ombligo), la wawa enlulada,(modo andino de envolver a las wawas antes de dormir), del empacho, el “tirar el cuero”, el charqui, el chullo (gorro andino tejido de alpaca), entre otras palabras andinas. Sin querer, traía un bagaje que con el tiempo me hizo sentido.
Quise ahondar más en mi cultura; aprender sobre su lengua, honrar a mis antepasados y a mis hijos, enseñándoles este legado.

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Has asesorado en temas de infancia a instituciones; desde la cosmovisión andina. Chile, con una realidad, como el Sename, la violencia tanto física y espiritual ¿se extiende a lo ancestral?
Los años 2014 y 2015 trabajé como ELCI, educadora de lengua aymara en el jardín que te comenté, en Estación Central. En ese tiempo, organicé junto a mi pareja (Ariel León) un Seminario de niñez indígena en el ex Congreso Nacional, donde nos dimos cuenta de cómo estaba el panorama de la infancia, desde la voz de los mismos niños. En ese contexto me invitaron a participar en la Mesa técnica de infancia y pueblos indígenas, para incidir en el documento que la presidenta Michelle Bachelet, quería sacar sobre los derechos de niñas y niños. Esa fue una gran experiencia, ya que nos reunimos varias personas, a elaborar recomendaciones relevantes para incluir en el documento.
Lamentablemente, como es todo en los diferentes gobiernos, luego de entregar un libraco gigante de argumentos, recomendaciones y definiciones, sólo se consideraron algunas, por lo que el grueso quedó en el olvido. Durante este proceso fue relevante reconocer que las fases de la infancia indígena, así como las formas de educación, son diferentes y tienen más etapas según el pueblo de procedencia; así como también la relevancia de la madre y la familia cercana como medio educativo, pero también la familia extendida como los abuelos y tíos que en algunos casos son fundamentales para el cuidado de los niños.
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Nancy junto a su pareja Ariel León
Los niños y niñas indígenas tienen derecho a recibir salud de su pueblo, como también posibilidades de aprender su lengua y de manifestar sus costumbres. Hay que poner atención en cómo están creciendo los niños indígenas; porque debiera ser un derecho el vivir en lugares con pertinencia de su origen y en un entorno sin contaminación ni violencia.
Claramente, esto es muy difícil ya que se comprometerían con un tema que cruza la minería, hidroeléctricas, forestales y su impacto en los pueblos indígenas. Pero, lejos, el tema más necesario de visibilizar fue, la violencia institucional y la violencia del Estado para con los niños indígenas, ya que en lugares como colegios u hospitales, los niños son muchas veces discriminados, víctimas de malos tratos y en algunos casos, de persecución.
El caso de la violencia del Estado hacia niños indígenas se manifiesta en los numerosos allanamientos en las comunidades, hay niños baleados o que han sido golpeados por carabineros, como también en los allanamientos que se han realizado cerca de jardines infantiles o colegios y los niños han estado aterrados.
Es un sin fin de violencia en su conjunto lo que vemos hoy en día donde mujeres han muerto o han sido fuertemente amenazadas por ser dirigentes activas de protección territorial con sus hijos presentes. Tenemos el caso mapuche, de Macarena Valdés, como también de Lorenza Cayuhan; que estando bajo presidio, dio a luz engrillada, caso clarísimo de violencia obstétrica durante todo el proceso de parto.
Violencia desde el día 0 de vida. No puedo dejar de recordar el caso de la hermana Gabriela Blas, pastora aymara que fue apresada y acusada de abandonar a su hijo mientras pastoreaba, cosa no cierta ya que el niño se perdió y pese a la búsqueda de su madre no fue encontrado. Lamentablemente, aparece muerto y se le acusa a ella directamente, con un pésimo actuar de la justicia. Sin intervención de un mediador intercultural va a la cárcel, pierde la custodia de sus otros hijos y una hija fue dada en adopción a pesar que el estado reconoció su error y Gabriela salió de la cárcel, ya no podrá recuperar a su hija.
Tanta injusticia a nivel de infancia indígena es desgarradora. Más aún, si pensamos cuántos niños indígenas estarán hoy en instituciones como el SENAME, sin respeto de sus manifestaciones culturales, crianza de origen, lengua y sobretodo, al reconocimiento de esta familia extendida como la que podría cuidar a un niño o adolescente que no tiene a sus padres capacitados, para que no caigan en instituciones anquilosadas, sobrepasadas y vulnerabilizadoras.
Tenemos que cambiar esto. Los niños no se merecen violencia institucional, ni estatal. Hay que encender las alarmas de los efectos que esta vulneración tendrá en los futuros hombres y mujeres indígenas que crecieron en este panorama. Hago hincapié que la niñez indígena y no indígena están muy desprotegida por lo que en este nivel el Estado debe asumir esta demanda urgente como prioridad, ya que no es tolerable.
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El diseño y la ilustración van mostrando la cultura, la sabiduría ancestral pero también trabajarlos día con día es todo un desafío. Coméntame ¿cómo enfrentas aquello?
Desde mi niñez, lo artístico en el dibujo y la pintura me han llamado, pero después de estudiar Diseño Teatral, afiné mi mano para hacerlo mejor y con más técnica. Más tarde, estudié ilustración en una academia de creativos, y fue allí donde compartí con otros chicos más jóvenes que dominaban más la ilustración digital.
En aquel entonces yo, que era de la vieja escuela, dibujaba todo a mano, con lápiz mina, luego pintaba con tinta y después lo coloreaba con lápiz de color o con tinta y plumilla. En esta etapa me di cuenta de que “le pegaba” a esto de la ilustración; que era buena, así que empecé a experimentar haciéndole cuentos a mis hijos con mucha ilustración. Entonces desarrollé nuevos trabajos más elaborados.
Realicé carátulas de música, portadas de libros, afiches, gané un Fondart el año 2013 para hacer un libro ilustrado (KUTIÑA-VOLVER) que rescata las reflexiones de aymaras, cuyas familias habían migrado a Santiago, sobre cómo vivían su vínculo con la cultura.
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Fue un gran y hermoso proyecto, el que expongo hasta el día de hoy a través de estas ilustraciones en distintos lugares, desde bibliotecas públicas, hasta colegios de diferentes comunas, y salas de exposiciones.
Actualmente, estoy empezando a crear una nueva exposición, mucho más profunda, en cuanto a la simbología andina, estoy ahondando en la filosofía aymara, la geometría sagrada y el pachakuti (nuevo ciclo).
Continúo trabajando  el diseño mediante la confección de afiches, gráficas educativas interculturales, y lo último fue la diagramación de la caratula del disco Ofrenda de KUTANA.
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Te ha tocado coordinar y producir temas que tienen que ver con la microempresa y emprendimiento que realizan los pueblos originarios. ¿Cuáles son las principales dificultades con que deben lidiar?
Hay conceptos que las instituciones no ven en el mundo indígena, lo cual es trascendental en la interculturalidad con esta sociedad, en términos de emprendimiento. La primera es “la pertinencia”.
Existen requisitos legales que van en contra de ´las costumbres y la forma de elaboración tradicional de los productos indígenas, sumado a que nuestra gente desconoce de papeleos, contabilidad y todos los trámites que exige la burocracia.
En ese sentido, se debe ayudar a las comunidades y personas de los pueblos originarios a sacar adelante sus emprendimientos, ya que actualmente hay grandes empresarios lucrando con productos de nombres indígenas, con iconografía andina o mapuche, donde se hace una apropiación cultural de símbolos y significados, lo que no es correcto.
Tenemos la responsabilidad de crear una verdadera protección sobre los Derechos de Propiedad Intelectual; sobre nombres, música, iconografía y productos de pertinencia. Así, se podrá salvaguardar este tesoro que es de derecho colectivo de los pueblos indígenas.
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Ferias indígenas, ¿Inclusión o Moda?
No nos podemos llenar de Ferias de Microempresarios, Emprendedores Indígenas; si no nos preocupamos por las materias primas que ellos utilizan y que están siendo amenazadas con desaparecer; debido al impacto ambiental causado por las grandes empresas: la minería, las forestales, etc.
Esto es aplicar los conceptos del “suma qamaña”, o “kumemongen” que significa vivir bien, vivir en armonía, lo que es contrario al beneficio a corto plazo, una mirada hipócrita, que nos estaría llevando a la extinción y agotamiento de recursos.
Feminismo Comunitario: mama phaxsi (Madre luna)
“…muchas mujeres bolivianas criticaban, duramente, a Evo Morales, por asumir a la presidencia solo, sin warmi  y por no respetar la costumbre andina de los cargos rotativos, porque así debe ser para que no haya desequilibrio…”
Con  toda tu experiencia, como mujer, qué significa el feminismo y como entiendes aquello que se denomina femenino sagrado?
En mi caso, he estudiado el feminismo comunitario. Viajè a la Paz, Bolivia el 2013 y me di cuenta de lo avanzadas que estaban las hermanas aymaras en Bolivia, porque ya estructuraban un feminismo potente, que va de la mano con la descolonización y despatriarcalizacion.
Aquí participe en la mesa de Descolonización y Despatricalización; conformada por personas de muchos países hermanos que nos abrieron los ojos; al darnos cuenta que es compatible ser indígena y feminista. Pero no ser feminista desde la mirada europea ni academicista, sino feminista en el rescate de la visión chacha – warmi en el mundo andino, que es el equilibrio de la dualidad. Significa que las labores son de ambas partes, que va de la mano con descolonizar el cuerpo, la mente, los estigmas de ciertas labores establecidas, de exigir cuando corresponden las responsabilidades de cada cual.
En ese momento, pensé que faltaba mucho para cambiar eso acá en Chile. Hoy me alegra lo que está pasando. Este cambio y levantamiento sólo es la primera parte de exigir respeto e igualdad. Hay mucho hombre asustado y enojado con lo que está ocurriendo. Pero esto tenía que pasar, es parte del pachakuty, del nuevo ciclo que se viene. Dentro del pueblo aymara se ven como un cambio necesario, que nos permitirá llegar al equilibrio.
En cuanto a cifras, Bolivia es uno de los países que más ha logrado la paridad en cuanto a cargos políticos e institucionales, ya que hay una conciencia dual por influencia de la filosofía andina, que tiene incluido el concepto del chacha-warmi, equilibrio entre el concepto masculino y el concepto femenino, trabajando juntos para el bien comunitario.
Pensamos en esta idea como un gran aporte. En la antigüedad los grandes cargos de Mama T’alla o Jach’amallku, sólo podían acceder a ellos si estaban en chacha- warmi; es decir en pareja. El honor de esa pareja, probado ante la comunidad mediante la organización de grandes eventos comunitarios. Garantizaba que ellos podían tomar buenas decisiones y complementarse. Es por esto que muchas mujeres bolivianas criticaban, duramente, a Evo Morales, por asumir a la presidencia solo, sin warmi y por no respetar la costumbre andina de los cargos rotativos, porque así debe ser para que no haya desequilibrio.
Creo que el feminismo está abriendo espacio hoy en Chile y la descolonización de esta sociedad va a hacer un cambio. La mujer se está empoderando, políticamente, al establecer límites en la cosificación de su cuerpo y la imagen que los hombres tienen de nosotras. Es un triunfo espiritual, que pasa desapercibido, porque se está gestando, en todas nosotras, una nueva visión de mundo, un quiebre de paradigma: mama phaxsi (Madre luna) nos va guiando para construir nuestra propia sabiduría, lo cual curará heridas antiguas y eso significa una nueva era de relaciones más sanas, basadas en lo espiritual, el afecto y un bienestar comunitario.
Quiero mostrarles una ilustración que se llama KUNTURI WARMi, aparece el cóndor, que siempre ha representado una figura masculina en el mundo andino. Yo la presento como la nueva mirada, desde una mujer que tiene la mirada aguda y señorial del cóndor, del nuevo ciclo, del pachakuty.
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Entiendo que has participado en actividades dentro de lo que podríamos señalar como política indígena, indigenista. ¿Cuál sería la definición correcta y tu experiencia con ello?
La palabra de todas maneras es indígena, indigenista es muy paternalista.
Fui dirigente indígena por unos años representando a una organización aymara. Fueron años un poco duros, porque uno levanta las necesidades de la comunidad andina en un espacio bastante acotado. Hace unos cinco años atrás no se hablaba de la política pública del “indígena urbano”, se veía como algo raro. Sólo querían reconocer a los indígenas que vivían en comunidades o que eran hablantes de su lengua, sin considerar los profundos efectos de la chilenización en toda la población indígena, la pobreza, migraciones de familias a las ciudades, perdida de lengua y costumbres y por ende la vulnerabilidad de esta gran cantidad de gente.
Hoy es un tema ya incorporado en el lenguaje de gobierno: cuando se dialoga con los dirigentes indígenas; se reconoce que una alta cantidad de indígenas se concentra en la Región Metropolitana que requieren apoyo desde la pertinencia cultural. Hay que profundizar en esto y que el gobierno se siente a conversar con los indígenas urbanos y empezar el proceso de implementación de diferentes áreas, como lo que ocurre en otros países, como Ecuador donde hay justicia indígena incluso en la ciudad; es decir tribunales que están formados por personas del pueblo, de manera rotativa y son jurado para los casos donde hay un indígena involucrado (por casos de robos, choques, etc.)
De esta manera, hacen uso del “control social” que es parte de la costumbre donde la comunidad da castigo y juzga a los propios. Esto nos lo relató la doctora Nina Pacari, abogada kichwa, que ha venido a Chile varias veces a conversar sobre la incorporación de la interculturalidad en distintos ámbitos como posicionamiento activo de la plurinacionalidad.
En cuanto a los dirigentes, podemos reconocer que hay una cultura política que de alguna manera siempre ha estado intentando mejorar condiciones de sus militantes. Lamentablemente, participan de una política partidista; lo cual quita fuerza a un movimiento más autónomo, que solamente vele por poner en la palestra cuales son las necesidades, expectativas y propuestas de los pueblos indígenas.
En ese sentido, las orgánicas que se reúnen por fines comunes y que incluyen varios pueblos indígenas son los más fuertes y los más poderosos, ya que puedes conocer las realidades de los pueblos a lo largo de Chile y existe la posibilidad de aunar fuerzas para las luchas comunes, así mismo fortalecer lo espiritual, que no está ajeno de lo político, ya que aumenta la fuerza de sus integrantes, abriendo caminos. Un ejemplo de este tipo de orgánicas fue POU (Pueblos Originarios Unidos). Otro tipo de orgánicas fuertes; son aquellas que hoy están moviendo los estudiantes indígenas, quienes desde las universidades están trabajando y dando un espacio a la interculturalidad haciendo conversatorios y colaborando activamente en los casos contingentes.
No puedo olvidar a dirigentes antiguos; que perseveran en la protección de sus comunidades. En ese camino, destaco a las mujeres, quienes diría yo, tienen mayores convicciones y van resistiendo en espacios locales de lucha. Aunque hay esperanza en las generaciones más jóvenes, para que junto con la reconstrucción de su identidad aprendan sobre política y con energías renovadas participen de la mano de las comunidades. Es importante no olvidar lo espiritual, que es el alma de un movimiento indígena potente.
La Ley indígena, que me imagino conoces bien, debido a todo lo que haces, ¿cuál es tu opinión sobre todo lo que nos falta y aquellas cosas que rescatas?
La Ley indígena es un punto de partida en el reconocimiento de algunos derechos, que solo reconoce a 9 pueblos (falta reconocer al pueblo selk’nam e incluir a el pueblo chango). Sin embargo a nivel internacional, ya están los estándares más altos y el Convenio 169. Así como los Tratados Internacionales de Derechos Humanos, que Chile ha ratificado, y debe aplicar en caso de que existan derechos indígenas comprometidos en sus políticas públicas o cuando otorgue autorización a proyectos privados que tengan impacto ambiental o patrimonial en los territorios indígenas, pero también en las ciudades donde vivan los indígenas.
En el fondo, más que restringir los derechos a través de decretos o de crear interpretaciones de los convenios, o peor aún, crear nuevas institucionalidades indígenas acotadas (como lo será el Consejo de Pueblos), lo que los gobiernos deben hacer es reconocer las autoridades tradicionales indígenas ya existentes, mejorar las consultas para que realmente se convoque a todos, se informe previamente y se trabaje con los pueblos de buena fe, con el afán de negociar y de aceptar las condiciones de los pueblos, que son los dueños ancestrales de territorios ricos en recursos minerales, de aguas y territorios ancestrales.
Tener conciencia que la ley indígena es menor frente al reconocimiento de Chile como país plurinacional; esto incluyéndolo no sólo en la Constitución sino en el reconocimiento de su autodeterminación y la necesidad de que los pueblos originarios ahora tengan su autogobierno como naciones indígenas. Eso permitiría a los pueblos administrar sus propias necesidades y políticas de educación, vivienda, salud, etc.
Desde la mirada propia que los mismos indígenas escojan, diseñen y propongan, pues seríamos nosotros mismos quienes lo implementaríamos y acordaríamos. Eso sería nuestro futuro como naciones indígenas vivas y lo que corresponde como derecho.
Kutana, Vibraciòn Arcoiris:
aaaaaaaaaaaaaaaaa.jpgDe izq a derecha Cristina Paillal, Keyuk Yanten, Nancy Piñones,  Juan Huarancca y Loreto Millalen
Kutana ha sido un tremendo proyecto, desde que decidimos juntarnos con los chicos. Hace tres años atrás sabíamos que era algo potente. Keyuk, del pueblo selk’nam, conoció a Juan del pueblo quechua en Cuzco y en ese tiempo ambos hacían poesía, querían ampliarlo a algo musical. Cuando llegaron a Chile me encontré con Keyuk en la universidad donde él estudiaba y yo era docente ahí. Acepté participar. Luego, Loreto, del pueblo mapuche, que era vecina de Keyuk, entró a participar.
Comenzamos reuniendo canciones tradicionales para el rescate y proponiendo una plataforma más electrónica y juvenil en términos de música, pero sin atentar contra la estructura de la música indígena, así que con Max Parra, un productor musical, empezamos a grabar. Fue un periodo largo y lento. En el intertanto, se sumó Cristina, también del pueblo mapuche y después de ese tiempo, ya concretamos el disco y sus lanzamientos en la finalización de un ciclo.
Todo lo hicimos de manera absolutamente auto gestionada, sin Fondart, sin apoyo de Conadi, ni del Ministerio de Cultura. Lo único que hicimos fue un crowfounding donde cualquier persona podía aportar dinero a cambio de recompensas, las cuales agradecemos un montón, porque fue el impulso para finalizar el disco.
Hemos concluido que este gran rescate lingüístico y cultural no puede quedar solo allí, así que es el momento de difundirlo y también de mostrar el otro lado de este colectivo, en nuestra faceta más visual. Es por eso que además de la música , realizamos nuestra primera exposición colectiva, en mi caso con mis ilustraciones andinas, Juan con sus pinturas, máscaras y wawitas, keyuk con pintura y cestería patagónica, y Cristina con el rescate de la vestimenta mapuche.
De esta manera, queremos expresar que el rescate y difusión se hace también en otros lenguajes, además del musical. Creemos que esta nueva era inspira la unión de las diferentes naciones, lo que es un poco reconstrucción del AbyaYala.
Cuando nos juntamos a hablar, encontramos puntos similares en las cuatro culturas y recordamos cosas de nuestros abuelos u orígenes de ciertas palabras, que en otras lenguas comparten significado. Creo que la interculturalidad entre nosotros ha sido un tremendo aprendizaje, ya que a veces los pueblos se encuentran con el Estado y se pelean derechos por separado, porque la barrera de la lengua o del mero hecho de pelear nos divide y quita fuerzas.
Nos damos cuenta que al hacer ejercicio de interculturalidad; puedo comprender la importancia que le da mi hermana mapuche a su lucha o el hermano selknam a la búsqueda de su reconocimiento y al sobrevivencia de la historia de su pueblo. Puedo comprender la importancia de sus símbolos sagrados, de las formas de hacer ciertos ritos y por supuesto el significado de ciertas palabras clave para comprender la filosofía de un pueblo.
Cuando el Licor es Sagrado:
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Antes de morir mi abuela (que vivía en La Serena) me manda sus cuadernos de recetas con mi tía. Como en ese momento estaba trabajando de educadora intercultural y docencia universitaria, no me llamó la atención. Sí agradecí el gesto y los guarde como un tesoro. Pasó el tiempo, mi abuela murió, pasaron años y luego de nacer mi tercera hija. Surgió en mí la necesidad de empezar a cocinar de manera saludable, pero también de hacer alguna actividad compatible con la maternidad. Entonces empecé a hojear las recetas y encontré cosas que reconocí como herencia familiar, luego vi unos dulces que me llamaron la atención por su procedencia andina. Fue entonces cuando conecté el tema cocina de mi abuela y su herencia gastronómica aymara.
Experimenté y puse en práctica varias recetas y también cosas que aprendí durante los últimos años sobre alimentos andinos. Fue entonces que decidí crear KUKA K’INTU, cuyo significado es un trío de hojas de coca que elige el Yatiri (sabio aymara) para ofrendar a la Pachamama, son las hojas mas lindas y perfectas del montón.
Cuando comencé puse énfasis en vincular lo saludable en las recetas, así que comencé difundiendo las propiedades medicinales de los alimentos como la quínoa, el amaranto, el chañar, hoja de coca y algunas hierbas.
Con el tiempo puse en práctica lo que vi de mi abuela preparando queques y tortas (cuando era chica yo le ayudaba junto a mis primas y hermanas),así que empecé a realizar tortas y también coctelería. Ahora reinan los muffin y tortas de sabores andinos, como el maíz morado, hoja de coca, mango, rica rica, hierba luisa, entre otros y fue clave a creación de los licores de hierbas andinas, los cuales servían para agregar los sabores nuevos a la pastelería.
Los licores de hierbas y frutas andinas (AKA PACHA- Plano terrenal del espacio tiempo aymara), son mágicos, rescatan las propiedades medicinales y están hechos para consumo en dosis pequeñas que a la vez pueden ser exquisitas degustaciones.
De esta manera, los licores son salud y bienestar. Como el consumo de alcohol en los andinos es habitual, ya que se ch’alla con alcohol a la pacha y se establecen lazos comunitarios en ceremonias y fiestas brindando con licor, de allí parte mi interés, porque el alcohol y vino dulce son fundamentales en una phawa (mesa de agradecimiento o petición aymara).
En ese contexto los licores se transforman en pequeños elixires que entregan energía, relajo, propiedades antiespasmódicas, concentración, propiedades afrodisiacas, propiedades depurativas, mejora del sistema inmunológico, entre otros más.
De estos licores hago también bombones rellenos así que imagínate el doble placer, ya que son de cacao en un 70 %.
Ajayu:

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AJAYU, fue la tienda virtual de vestuario que tuve junto a mi socia Camila Rojas, fueron años de harto sacrificio, pero de bellas creaciones, ya que desde niña quise ser diseñadora de vestuario. Confeccionaba ropa a las muñecas, así que desde la Universidad me hice mi ropa “especial”. A mis hijos también les hacia diseños extraños, pero bonitos, así que con el tiempo comencé haciéndome ropa con pertinencia andina, incluyendo aguayo y telas nobles aymaras, como la “bayeta de la tierra”, que traje el año 2013 desde la Paz. Creé muchísimos diseños y vendimos mucho. Con el tiempo se hizo difícil seguir rotando en ferias indígenas de emprendedores, ya no había mucho tiempo para eso. Finalmente ambas (con mi socia) decidimos cerrar la empresa y fuimos derivando quehaceres. En un futuro espero retomar, ya que el vestuario aún me apasiona.
Pachacuty Profecía Ancestral:
El mundo andino se ha regido desde la ancestralidad por otro calendario, que va separando las eras importantes, desde la creación de las grandes civilizaciones. Por ejemplo, nosotros estamos en el año 5526. Según lo explican los sabios andinos, Amawtas, estamos en ciclos de reconstrucción del AbyaYala (verdadero nombre del continente que nombran como América).
Existe un cambio de paradigma. Estamos entrando en tiempos femeninos, donde las mujeres toman protagonismo y vamos cambiando las formas de relacionarnos y ver el mundo. Por lo mismo hay más revueltas, desórdenes, hasta que se logre sincronizar un equilibrio.
Esperemos que  despierten más conciencias respecto de lo que está ocurriendo a los pueblos indígenas  en Chile.  Que las personas, como sociedad, ayuden a levantar las naciones originarias, para que nos respeten y nos reconozcan. No tengan duda que los pueblos indígenas reciprocaremos con todos ustedes.

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Sitios:

Nancy Piñones:
https://www.facebook.com/letra.armada
http://colectivoletrarmada.blogspot.com
https://nancypinones.jimdo.com/
https://npinones.wixsite.com/websitewww.kukakintu.jimdo.com

Banda:

https://groovelist.co/app/projects/@/kutana-banda

https://www.facebook.com/kutana.colectivo.5?ref=br_rs

Fanpage : Kutána Colectivo Cultural Indígena

 

 

 

 

One response to “Entrevista con Nancy Piñones Ormazábal:

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